Expresar apertura a través de la danza, de la actitud escénica. Mirar la historia para recordar que nuestro dolor es también el de los demás. Sin negar el dolor, lo que se propone es estar dispuesto a celebrar los encuentros. ¿Qué es ser migrante si no es, básicamente, moverse? Estar dispuesto a trasladar un cuerpo, y volver a descubrir el cuerpo que uno es en ese nuevo lugar.